¿El fin del formato físico? Por qué el movimiento de Sony nos afecta a todos.
El pasado 1 de julio de 2026, Sony hizo pública una noticia que muchos veían venir, pero que no por ello dejó de ser un jarro de agua fría: en su blog corporativo anunciaron que a partir de enero de 2028 dejaría de producir discos físicos para nuevos juegos en PlayStation.
¿La justificación oficial?
El cambio en las preferencias de los jugadores, ya que, según la compañía, el mercado digital supera ya con creces el 80-85% de las ventas totales.
Días después llegó el matiz: los títulos lanzados antes de 2028 sí podrán reimprimir tiradas adicionales en disco si la editora lo solicita. Sin embargo, la premisa principal se mantiene: ningún juego nuevo publicado a partir de 2028 tendrá versión en formato disco.
Protestas en la comunidad: “No disc, no buy“
A pesar del revuelo y la indignación generalizada en redes sociales, la directiva de Sony sostiene que las ventas no se han visto afectadas y avanzan con paso firme hacia un ecosistema 100% digital.
Por otro lado, la respuesta de los jugadores no se ha hecho esperar. Iniciativas como “Don’t Kill the Disc” o campañas bajo el lema “No disc, no buy” han cobrado muchísima fuerza, acompañadas incluso de apagones de protesta organizados en redes.
Y es que el malestar no viene solo por la pérdida del plástico. En los últimos tiempos hemos visto precedentes preocupantes en plataformas digitales que han retirado licencias de contenidos audiovisuales o juegos que los usuarios ya habían pagado. En el fondo, todos los que hemos comprado en digital hemos visto de reojo esa oleada de términos y condiciones recordándonos una cruda realidad: en digital no compras el juego, compras una licencia de uso temporal.
Rechazo a las “Cajas Vacías”. Las tiendas locales y el fin de la segunda mano.
¿Cómo afectará esto a las tiendas de videojuegos tradicionales? La presencia física pasará a ser testimonial, reducida a tarjetas prepago o las polémicas “cajas vacías” que solo contienen un código de descarga en su interior.
Esta decisión del gigante japonés elimina de golpe varios pilares de la cultura del videojuego:
El mercado de segunda mano: Se acabó eso de acercarte a tu tienda de videojuegos de confianza a echar un vistazo buscando un chollo que esté prácticamente como nuevo.
El valor del intercambio: Olvídate de prestarle un juego a un amigo, o de intercambiar títulos al terminar una aventura.
La preservación y la nostalgia: ¿Qué pasará cuando transcurran 20 o 30 años y te apetezca volver a jugar a un videojuego de tu infancia? Ese título de tu juventud no estará si los servidores ya no existen.
Muchos han visto la oleada de correos recordando que las compras digitales son licencias, no propiedad. El control total de la distribución y de los precios queda, sin competencia posible, en manos de la PlayStation Store.
¿Es comparable al cine o a la música? Mi opinión
Hay quienes argumentan que este paso es la evolución de la industria, que es lo mismo que ocurrió con las películas de los videoclubs y la llegada de plataformas tipo Netfilx, HBO, Prime Video… y que lo mismo ocurrió con la música y Spotify.
Desde mi punto de vista, no es exactamente lo mismo:
Cuando ibas al videoclub sabías perfectamente que ibas a alquilar esa película; pagabas –una cantidad reducida– por tener esa cinta durante un par de días. No es lo mismo que comprarla. Jamás se planteó como una compra de 80 euros.
Y respecto a la música, es cierto que todos escuchamos Spotify u otras plataformas similares en el día a día, pero aún así, se sigue teniendo alternativa, sigue existiendo formato físico para el que quiera comprar un CD o un vinilo. El formato físico en la música nunca se prohibió ni se eliminó. De hecho, las ventas de vinilos y CDs han experimentado un repunte notable en los últimos años gracias al valor del coleccionismo.
Eliminar la opción física en los videojuegos no es darle libertad de elección al usuario; es imponer un modelo único de distribución donde el jugador pierde la propiedad real de lo que adquiere.
¿Y vosotros, qué opináis al respecto?
¿Pensáis dar el salto al 100% digital sin mirar atrás o creéis que esta medida terminará pasando factura a las consolas tradicionales frente a otras alternativas?
¡Os leo abajo en los comentarios!


Deja una respuesta